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Seminario de Martín Acevedo Miño

El pasado 8 de abril de 2016 se llevó a cabo el segundo seminario del Programa Anual de Formación de Jóvenes, organizado por la Fundación Nuevas Generaciones en cooperación internacional con la Fundación Hanns Seidel. En esta oportunidad Martín Acevedo Miño expuso sobre algunos conceptos introductorios como la relación entre Persona, Sociedad y Estado, la diferencia entre Estado y Nación, y el principio de subsidiariedad, entre otros.

Martín Acevedo Miño es Abogado, Decano de la Facultad de Derecho de la Pontificia Universidad Católica Argentina en Paraná y profesor de la cátedra de Derecho Constitucional de dicha Facultad. Anteriormente ha sido Convencional Constituyente de la Provincia de Entre Ríos.

A modo de introducción, el expositor describió al hombre como un ser gregario, que para tener un vida plena, necesita convivir con sus semejantes. Además, explicó que desde tiempos inmemorables, en esa convivencia se advierte el fenómeno del poder, es decir, la facultad que tiene una persona para determinar la conducta de otros, los destinatarios del poder. “Esto se observa en la prehistoria, entre los romanos, en las tribus, etc. En todos estos grupos reconocemos estas estructuras de poder que están estrechamente vinculadas a la tendencia natural del hombre de vincularse. Hoy podemos verlo incluso en lo estatal, donde hay una comisión directiva a la que los ciudadanos obedecen”, expresó el profesor.

A continuación, Acevedo Miño proyectó una fotografía de la Carta Magna, reconocida como el texto constitucional más antiguo. Este documento es el primer ejemplo de límite al poder. De esta forma, el rey le atribuía ciertas voluntades a los que obedecían, así como herramientas para hacer efectivos esos derechos. “La Carta Magna es un ensayo que los constitucionalistas vemos como el inicio del constitucionalismo: un movimiento jurídico político que intenta establecer un texto que refleje los derechos de los ciudadanos y la estructura estatal”, explicó el ponente.
¿Qué es el Estado? Hay una teoría que concibe al Estado como una tendencia natural del hombre de vivir con otros y de ponerle forma a esa convivencia. Por otro lado, existe una visión contractualista que piensa en el Estado como el resultado de un contrato. “Para mí no son conceptos del todo antagónicos o imposibles de conjugar. Uno puede pensar en esta tendencia del hombre a gregarse y a su vez que esa estructura, surge a partir de contratos”, aclaró Acevedo Miño. En cualquier caso, los elementos constitutivos del Estado son la población y el territorio, y la forma en que se organiza este grupo humano es mediante un diseño de gobierno elegido por ellos mismos.

¿Cuál es la diferencia entre estado y nación? El Estado es un grupo humano que se asienta en un territorio y elige una forma de gobierno. La Nación también es un grupo humano pero no necesariamente está en un territorio ni tiene un gobierno. Es un concepto sociológico, un grupo de personas que comparte ciertas características como la cultura o la religión. Hay un cúmulo de coincidencias que hace que estas personas estén ligadas. “Hoy tenemos Estados con más de una Nación y Naciones que están en más de un Estado. Por ejemplo, Bélgica tiene dos naciones en un estado: valones y flamencos, y España tiene españoles, catalanes y vascos. Por otro lado, hay naciones que están en más de un estado, como los kurdos que residen en el norte de Turquía y en el norte de Irak. Es por esto que cuando llamamos a la Argentina una Nación, no estamos siendo precisos” aclaró el profesor.

A continuación Martín Acevedo Miño expresó que la conformación de la Nación Argentina amerita une estudio sociológico. Un tema que tiene que ver con el marco constitucional, es el modo en que Argentina otorga la nacionalidad. Somos argentinos quienes nacemos en territorio argentino, y eso tiene una importancia vital. Esto quiere decir que la Constitución funcionó desde un principio como una invitación para que aquellos que venían se pudieran sentirse parte de este proyecto nacional, otorgándoles los mismos derechos civiles que a los argentinos. Este concepto se ve claramente plasmado en el preámbulo de la constitución donde se habla de un beneficio para el pueblo y para “todos los hombres del mundo que quieran habitar el suelo argentino”.

¿Cuál es el fin del Estado? Decíamos que la persona se planifica concretando la tendencia de vivir en sociedad. Por ende, el objeto de este grupo humano es lograr el bien común. Los fines del Estado argentino están plasmados en el preámbulo de la Constitución y siguen vigentes: “constituir la unión nacional, afianzar la justicia, consolidar la paz interior, proveer la defensa común, promover el bienestar general, y asegurar los beneficios de la libertad”.

¿Qué forma debe tener el Estado según la Constitución? Representativo, republicano y federal. “Desde el preámbulo, la forma del Estado estaba clarísima. Al decir “por voluntad y elección de las provincias que lo componen” se entiende perfectamente que las provincias deciden darle una porción de poder a la Nación pero son ellas las que tienen ese poder”, explicó el ponente.

A partir de esa interesante introducción al texto de la Constitución establecida en 1853, el profesor hizo mención del artículo 19. “Las acciones privadas de los hombres que de ningún modo ofendan al orden y a la moral pública, ni perjudiquen a un tercero, están sólo reservadas a Dios, y exentas de la autoridad de los magistrados. Ningún habitante de la Nación será obligado a hacer lo que no manda la ley, ni privado de lo que ella no prohíbe”. De esta forma, se distingue la ley de la moral, que queda para la esfera de lo privado, y se acuerda un límite para el Estado, ya que si una acción no perjudica a un tercero ni constituyen una perturbación del orden, no puede intervenir.  

Asimismo, este artículo explica que cualquier restricción de derechos tiene que ser dictada por ley, de manera que no hay posibilidad de limitar derechos por decreto. Por ejemplo, no puede haber un establecimiento de tributos (restricción  mi derecho de propiedad), si no es por ley.

Para continuar, el profesor expresó: “El articulo 1, como anticipamos, define un poco más al Estado argentino. Según la constitución el Estado debe ser federal, lo que implica una descentralización del poder, representativo, es decir con una democracia indirecta, y republicano. Este último concepto asegura la igualdad de los ciudadanos ante la ley (artículo 16), la elección popular de las autoridades, la periodicidad de los mandatos, la publicidad de los actos de gobierno y la responsabilidad de los funcionarios”, detalló el profesor Acevedo Miño.

Para finalizar con el análisis de la Constitución, el ponente mencionó que la Argentina cuenta con un sistema presidencialista, es decir que el órgano ejecutivo está a cargo de la jefatura de estado y la jefatura de gobierno, y que existe un Congreso. En cambio, en las repúblicas parlamentarias, distintas personas ocupan cada uno de esos cargos y lo que existe es un parlamento.

Por último, Martín Acevedo Miño, hizo una breve explicación sobre el “Principio de Subsidiaridad”. Este concepto implica el Estado ejecutará una labor orientada al bien común cuando advierta que los particulares no pueden realizarla adecuadamente. Al mismo tiempo, este principio pide al Estado que se abstenga de intervenir allí donde los grupos o asociaciones más pequeñas pueden bastarse por sí mismas en sus respectivos ámbitos. El Estado no debe asumir roles que puede asumir el ciudadano.

A lo largo del seminario, los jóvenes mostraron un gran interés acotando a medida que se desarrollaba el tema. Aquellos que no conocían previamente muchos de los conceptos explicados, expresaron sus dudas y recibieron respuestas claras. A su vez, se fueron generando diversos diálogos, y estableciendo interesantes conclusiones entre todos los participantes, generándose un ambiente dinámico y productivo. Las siguientes son algunas de las preguntas que formularon los becarios:

Existe una jerarquía constitucional por la que priorizamos los tratados internacionales. ¿Es obligatorio poner en ese rango también a los dictados de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos?

Estamos obligados a cumplir y respetar las sentencias, pero en cuanto a las recomendaciones de la comisión, simplemente estamos obligados a considerarlas.

¿Cuál debe ser la relación entre la Iglesia y el Estado?

Según el artículo 2 de la Constitución “el Gobierno federal sostiene el culto católico apostólico romano”. Lo que sucede es que siempre ha existido una discusión sobre si el Estado debe sostener a la Iglesia desde el punto de vista económico o desde su legislación. Hoy en día se sostiene solo desde lo económico. Antes de 1994 el presidente tenía que ser católico para poder ejercer ejercicio de este patronato, por el cual intervenía en la elección de los obispos. Al eliminarse este punto con la reforma de la Constitución, ya no tenía sentido exigirle al presidente que fuera católico y la relación entre la Iglesia y el Estado se volvió más distante.

¿Por qué los jueces no pagan ganancias a pesar de lo que dicta la Constitución en el artículo 16 (“Todos sus habitantes son iguales ante la ley, y admisibles en los empleos sin otra condición que la idoneidad. La igualdad es la base del impuesto y de las cargas públicas”)?

Justamente Horacio Daniel Rosatti, cuya designación como Ministro de la Corte Suprema de Justicia de la Nación Argentina está siendo tratada en el Senado, desarrolla la idea de que los jueces tienen que pagar ganancias. No es inconstitucional cobrarles este impuesto, sino uno particular por fallar en contra en ciertos casos.

¿Al otorgarle ciertos beneficios a algunas clases sociales, no se está teniendo un tratamiento diferencial que sería inconstitucional?

Podemos decir que la diferencia en lo tributario tiene sentido, porque a veces el tratamiento desigual tiene que ver con algunos puntos particulares como puede ser la discapacidad. Discriminar para beneficiar no es inconstitucional.

¿Opinás que el Parlasur tendrá un rol importante en lo legislativo?

No. En realidad, primero creo que estos acuerdos regionales hay que hacerlos funcionar para lo que fueron creados: intereses económicos. Primero debería funcionar para ello, y después veremos si hay parlamento.

Con respecto al tema de “Uber”, ¿se puede argumentar que según el preámbulo de  la Constitución, esta empresa tiene la libertad de funcionar sin restricciones?

Sí, en la medida que no exista una competencia desleal y se cumplan los requisitos que les piden a las otras empresas, no debería haber problema. En este caso, hay un tema a analizar y es el de los precios, dado que los taxis tienen una tarifa regulada por el Estado, y Uber no, lo que podría resultar injusto por competencia desleal.

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