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Primer encuentro de 2016 del Club de Ex Becarios

El pasado 24 de mayo de 2016 se llevó a cabo el primer encuentro del año del Club de Ex Becarios argentinos de la Fundación Nuevas Generaciones, la Fundación Hanns Seidel y la Unión de Partidos Latinoamericanos. En esta oportunidad Pablo Zitto Soria y Bernardo Bárcena, ofrecieron un taller de formación y reflexión sobre el liderazgo político focalizado en la actitud.

Pablo Zitto Soria es Director del Programa de Liderazgo Político de Experiencia Líderes, abogado, (UBA), Máster en Acción Política (Universidad Francisco de Vitoria), Máster en Bioética (Universidad Pontificia Regina Apostolorum), abogado Asociado en Soprano, Cousillas & Schnaiderman, Responsable en Relaciones Institucionales en Fundación Mano Amiga en Argentina y Miembro del Instituto de Derecho Internacional del CARI.

Bernardo Bárcena también es Director y formador de Experiencia Líderes, Licenciado en Administración (UBA), Doctorando en Administración de Empresas (UCA), Master of Business Administration (UCA), Profesor de Negociación e Inteligencia Emocional en la Escuela de Negocios de IDEA, Profesor de Liderazgo y Negociación en la Fac. de Cs. Económicas de la Universidad de Palermo y tiene más de 15 años de experiencia en áreas de liderazgo en Compañías nacionales e internacionales.

A modo de introducción, los ponentes se presentaron y propusieron una serie de dinámicas para generar confianza entre los presentes. Luego, Pablo Zitto Soria invitó a los ex becarios a reflexionar sobre el “poder” a partir de las siguientes dos ideas:

¿Qué puede hacer el poder en las personas?

El poder es la capacidad de acción y como posibilidad de hacer es bueno en sí mismo, no hay que tenerle miedo. Ejercerlo es importante para nuestra personalidad y autoestima. El poder nos permite expresar nuestro ser en servicio del otro. Esto puede ser para bien o para mal. Nos puede enaltecer, hacer más nobles, mejores personas, puede acercar a los más necesitados y dignificarlos, dar sentido a nuestra vida y ser un canal de realización personal. Además puede santificar a la persona. Algunos ejemplos son Belgrano, Lincoln, San Martín, Mosconi, Ramón Carrillo, Ilia, Mandela, etc. Aún así, también puede hacer el mal. El poder nos puede envilecer, embrutecer, enceguecer, endiosar o hacernos perder.

¿De qué depende que el poder influya positiva o negativamente en mí?

Del sentido que le demos al poder. Por ejemplo, podemos concebir el poder como servicio, haciéndonos dignos, o como dominación, medio para intereses personales, como un juego maquiavélico o como estupefaciente.

A partir de estas reflexiones, Pablo invitó a los jóvenes a proponerse como misión hacer del poder un camino de plenitud. ¿Cómo? Intentando ser dueño de su propio poder, mirándose y descubriendo las motivaciones y sentimientos al ejercer el poder, analizando sus palabras, buscando libertad y autenticidad en sus decisiones, delegando y respetando a las personas.

A continuación, se trabajó sobre la historia de dos héroes y titanes, para ejemplificar los malos usos del poder.

Tántalo:

• Tántalo es el paradigma de los hombres que creen que todo está permitido. Esta sobrevaloración de su propia persona le lleva a ser cruel consigo mismo. No es consciente de sus propios límites y reta a los Dioses y al destino, situándose por encima de todas las leyes.
• La sobrevaloración de sí mismo provoca en las personas terribles sufrimientos que muchas veces, como Tántalo, jamás podrán calmar.
• Todos sus intentos de saciar su hambre y sed son vanos. Muchos hombres que viven en medio de la abundancia se mueren de hambre y sed porque no son capaces de vivir el instante y disfrutar el hoy. Siempre quieren más. Están condenados a pasar de largo la vida, a perseguir codiciosamente el disfrute sin embargo a no poder disfrutar plenamente la vida.

Prometeo:

• Es el paradigma de los hombres que creen que pueden robar a Dios o a la autoridad lo que quieran. Prometeo es paradigma del hombre que cree que todo lo puede por sí mismo. En un principio puede tener intenciones buenas, pero luego se embriaga con su propia grandeza.
• Muchas veces estos héroes prometeicos llegan a perder el sentido de  la vida y terminan en una verdadera catástrofe, a la que arrastran también a toda su familia. Por ello es importante ir asimilando con humildad todo logro u oportunidad de servir en todos los aspectos de la vida.

Luego, el ponente proyectó en pantalla un video sobre Mandela, un líder cuyo ejercicio del poder es un ejemplo positivo. A partir del evento deportivo y prácticamente político, “un equipo, un país”, donde por primera vez, la selección de rugby incluyó a los hombres de color, Mandela reflejó una actitud de servicio tanto hacia un equipo como hacia una nación. El líder nacional unió al país a través del deporte.

Finalizada la exposición de Pablo Zitto Soria, Bernardo Bárcena se enfocó específicamente en el liderazgo con actitud. Para ello, explicó que uno puede asumir dos roles todos los días: de víctima o de protagonista, y lo ejemplificó a través de un video. En él se muestra un árbol caído y todo un pueblo alrededor molesto y complicado para circular y volver a sus casas, hasta que un niño decide hacer algo al respecto y trata de mover el tronco solo. Luego se le unen todos los demás y juntos, logran superar la adversidad. El niño demuestra una actitud de liderazgo y con el ejemplo motiva al resto, que esperaba que otra persona solucionara sus problemas. En las situaciones más complicadas y las más favorables, uno puede adquirir el rol de víctima o de protagonista. Nosotros elegimos el rol en cada situación. Nadie es totalmente uno u otro. A partir de esta explicación, Bernardo describió cada posición:

“Cuando soy víctima hablo de lo que “me” pasa. Pienso que no tengo nada que corregir y que los culpables de mis problemas son siempre los otros, mientras yo soy perfecto. Constantemente busco explicaciones tranquilizadoras que me excluyen de la responsabilidad de todo lo que me sucede. “No llegué a tiempo porque no me frenó el colectivo”. En cambio, cuando soy protagonistas, pienso en lo que me pasa pero también en qué hago con lo que me pasa. Me hago las siguientes cuatro preguntas: ¿Qué no hice? ¿Qué hice mal? ¿Qué aprendí? y ¿Qué haré diferente? Las explicaciones que doy a lo que me pasa son generativas porque el resultado es el aprendizaje”. Así, el ponente invitó a los presentes a actuar y cambiar la realidad cuando no están conformes. A convertirse en protagonistas sin esperar que alguien mueva su propio árbol. 

En relación a esto, Bernardo habló de la diferencia entre la culpabilidad y la responsabilidad. “La responsabilidad es la habilidad para responder y es una elección. Esta es la herramienta del protagonista, quién responde siempre sea o no culpable del problema. Mientras la victima decide no hacerse cargo de una situación porque no es culpable o porque nadie lo obliga, el protagonista se ocupa porque lo afecta o afecta a otros, y porque nadie se lo prohíbe”.

Para finalizar, los ponentes presentaron un video de la vida de Enrique Mosconi, un hombre que como muchas personas que cambian el mundo, pensó como protagonista. Se lo describió como un líder entregado al país con el corazón, la mente e incluso con el bolsillo. Tuvo en sus manos la empresa más grande de América en 1929 y sin embargo, murió en la casa que compartía con sus hermanas con no más de 10 pesos en su cuenta.

A lo largo del encuentro, los participantes mostraron un gran interés acotando a medida que se desarrollaba el tema. Se fueron generando diversos diálogos, y estableciendo interesantes conclusiones entre todos los participantes, lo que generó un encuentro dinámico y productivo.

Las siguientes son algunos de los comentarios que hicieron los ex becarios:

  • “Yo pienso que un líder es que el crea otros líderes y no seguidores”.

Frente a esta acotación, Bernardo coincidió y aportó que James C. Hunter dijo en “La Paradoja” que hay que ver el futuro, imaginarse ese sueño y volver para que otros se enamoren de él. Tal como lo hicieron Martin Luther King como Mandela quienes enamorar a todos de su proyecto y pasaron a un segundo plano mientras el resto, motivado, actuaba a favor de ese sueño.

  • “El líder es un capacitador que saca lo mejor de la persona”
  • “A mí me cuesta delegar”

El liderazgo tiene cuatro niveles de desarrollo y cada uno está asociado una tarea. El líder en el primer nivel, podrá dirigir y el líder en el cuarto, podrá también delegar. Es un proceso. 

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