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Quinto seminario 2016 del Foro “La agenda agropecuaria en el Congreso Nacional”.

El martes 25 de octubre se llevó a cabo, en la sede de la Fundación Nuevas Generaciones, el quinto seminario del año del Foro “La agenda agropecuaria en el Congreso Nacional”, destinado a asesores de legisladores nacionales y locales, donde se discutió sobre los aspectos técnicos y legales de la propiedad intelectual referidos a la tecnología aplicada a las variedades de semillas. La exposición estuvo a cargo del Dr. Ing. Agr. Miguel Rapela de la Asociación Semilleros Argentinos, el Ing. Rec. Hid. Adolfo Cerioni, del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria, y el Dr. Federico Fernández Sasso, del Ministerio de Producción de la Nación.

Para comenzar, Adolfo Cerioni habló de la experiencia del INTA en la transferencia de variedades vegetales, y explicó que en un principio y por aproximadamente diez años, se utilizó la figura de la asociación cooperadora para comercializar las semillas con eventos tecnológicos a través del INTA. De esta manera, las ganancias podían reinvertirse en investigación.

Luego, entre los años 70 y 85, se crearon varias empresas sociales como Mancosem, Lealsem, Produsem, que fueron designadas como distribuidores autorizados. El problema entonces, era que no se podía transferir este modelo a las vacunas animales.

Más tarde, en 1985, se llevó delante la vinculación tecnológica. El INTA se asoció con empresas para desarrollar la tecnología y adquirir sus licencias.

En materia legislativa, el orador destacó que en 1973 se promulgó la Ley 20.247 de Semillas y Creaciones Fitogenéticas, en 1981 se creó el Registro de Propietarios de Cultivares, en 1990 se promulgó la ley 23.877 de Promoción y Fomento de la Innovación Tecnológica y se constituyó la APROV, en 1991, se creó el INASE y en 1994, mediante la ley 24.376, Argentina se integró a la UPOV.

En el transcurso de los 90 tomó dimensión la biotecnología molecular y los primeros OGM. El Gobierno implementó un área de información y vigilancia tecnológica, y armó un catálogo nacional de cultivares de los varietales. El principal fue el INTA, luego Nydera, Syngenta, Monsanto y Don Mario. A través de Convenios de Vinculación Tecnológica, se licenciaron 509 variedades. Hoy existen 1015 cultivares en 124 especies.

Para el mejoramiento de variedades, INTA multiplica y comercializa su tecnología a través de convenios con empresas. Licencian con regalías y reinvierten. De esta forma, mejoran especias críticas para las economías regionales.

Luego, Adolfo presentó dos posturas respecto al uso propio de las semillas:

a) Derecho de gratuidad (Federacion agraria argentina FAA)
b) Oneroso. Es una excepción.

Frente a esto, expresó que lo importante es que exista una autoridad de aplicación con capacidad de control y policía. Además, se debe incluir la reglamentación de toda la semilla, no sólo los cultivos intensivos (como la soja).

Finalmente concluyó que lo que interesa al INTA es que haya un fomento del mejoramiento de especies críticas regionales, que se incluya el concepto de variedad esencialmente derivada, que se comprenda que la producción de semilla es valor agregado, y por supuesto, que se valore la importancia de la industria.

A continuación, Miguel Rapela desarrolló el origen de ASA y explicó que a diferencia de todo el resto de las asociaciones, esta no se escindió en industria nacional e industria internacional. Todas se mantienen juntas. Esto sucede por las características particulares de la industria de la semilla: a diferencia de todos los paquetes tecnológicos que pueden importarse por igual en todos lados, con la importación de semillas, al ser seres vivos, hay que tener en cuenta sus reacciones genéticas con los ambientes locales.

En 1996 se produjo una gran revolución del sector, que es la aparición de la biotecnología. Era algo completamente nuevo que estuvo en sus orígenes completamente de la mano de las empresas internacionales, debido a sus altos costos y su tecnología de punta.

“Eventualmente, se elaboró la Ley de Semillas y Creaciones Fitogenéticas, que es mixta, dado que regula dos cosas al mismo tiempo: el comercio de las semillas y la concesión de la propiedad sobre las variedades de las especies. Esto lleva a confusiones como hablar de la “propiedad intelectual de las semillas” (la propiedad Intelectual es la variedad vegetal, un evento biotecnológico)”, expresó el ponente, y luego explicó las distintas posturas frente a esta Ley.

“Existen seis proyectos en tratamiento acerca de este tema. El de ASA, Frente Renovador, UCR y el Socialismo se basan estructuralmente en un proyecto enormemente rico, que tuvo consenso de 24 entidades. Según ASA, es el único proyecto que no es inconstitucional, ni contiene controversias a nivel internacional”.

Finalmente, Federico Fernández Sasso, exclamó: “Es fundamental actualizar la ley de semillas, que ya tiene 22 años. Nosotros creemos que es una propuesta que tiene cierto equilibrio, aunque no desconocemos que habiendo tantos proyectos y autores diversos tenga una debate profundo”.

Para concluir, los participantes del foro realizaron una serie de preguntas relacionadas con las alternativas en materia legislativa y el trabajo que se ha realizado en últimos años al respecto en los países vecinos.

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