Fundación Nuevas Generaciones Club de Ex Becarios Argentinos
 
 
 
 
Opinión

La cuestión ambiental: una transversalidad específica

Por Diego Naveira

Publicado en abril de 2010

La cuestión ambiental, si no es considerada de manera holística, difícilmente pueda ser entendida. Esa visión totalizante está dada por la transversalidad que la cuestión ambiental implica. Pero paradójicamente, esta transversalidad, requiere de una especialidad que muy pocas otras cuestiones requieren. Cualquier visión que se pretenda hacer de la problemática ambiental y que deje fuera de su análisis a alguno de sus componentes, no se encontrará con otra cosa que con el fracaso. Asimismo, cualquier solución que se pretenda dar a los problemas ambientales deberá incluir a todos los sectores y jugadores que en él influyen. Tendremos así confluyendo en un mismo punto- la especialidad arriba mencionada- a los derechos humanos, el desarrollo económico, la educación, el intercambio comercial, las ciencias exactas, el avance científico, las ciencias humanas y sociales, las religiones y una buena cantidad de otros involucrados. Del mismo modo, cada paso que se dé con motivo de la protección del ambiente deberá cerrar un círculo para que los esfuerzos realizados sean provechosos. De nada servirá tener leyes ambientales, avances tecnológicos, estudios científicos y metas a cumplir si no se tiene un marco dentro del cual se pueda otorgar derechos y atribuir las responsabilidades que a cada uno corresponden.

Un tribunal especial para un derecho especial

Todos los ordenamientos jurídicos, en mayor o menor medida, cuentan con normas que de un modo u otro se refieren a la protección del ambiente. Algunas de estas normas son específicas y otras menos, siendo desde ya más perfectas aquellas que buscan con precisión la tutela del ambiente pero sin dejar de considerar a todos los componentes y factores que lo conforman. Teniendo la norma, hace falta también quien la aplique. Aquí nuevamente nos encontramos con que la mayoría de los ordenamientos cuentan con quien debe juzgar si se ha dado o no cumplimiento a las normas y sancionar la violación de las mismas. En algunos casos las cuestiones ambientales son dirimidas por tribunales abocados específicamente a esta materia. Pero a contrario de lo que ocurre en la mayoría de los ordenamientos nacionales, a nivel internacional, pareciera que la fuerza para juzgar los incumplimientos de las normas ambientales internacionales, no alcanza. Sea por la dificultad de acceder a los tribunales, por la falta de verdadero imperium, por la falta de especificidad de los mismos o porque directamente no existen, el círculo no se cierra. Hay norma, hay violación de la misma pero no hay, o no alcanza, capacidad para juzgar.

Hacia un tribunal ambiental internacional

Existen hoy en el mundo varios tribunales internacionales para el conocimiento de cualquier diferendo que se suscite entre dos o más estados como la Corte Internacional de Justicia (CIJ) o como el Tribunal Internacional del Derecho del Mar para cuestiones específicas a las controversias del Derecho del Mar. Pero en estos casos, sea por que abarcan un espectro demasiado vasto y dejan de lado la especificidad que la cuestión ambiental requiere o bien porque solo se refieren a uno solo de los componentes que conforman el ambiente, las soluciones no tienen el alcance deseado. Por otro lado tenemos algunos tribunales ambientales internacionales. Un ejemplo es el Tribunal Arbitral Ambiental con sede en Méjico, al cual solo acceden las partes voluntariamente para cuestiones ad hoc y que cuenta con poca capacidad de juzgamiento. También tenemos al Tribunal Climático de los Pueblos de Asia para juzgar a los países desarrollados por su responsabilidad en el calentamiento global, aquí con ficticia capacidad de juzgamiento y creado con fines meramente propagandísticos e ideologizados. En el mismo sentido se orienta el proyecto presentado durante 2009 en Cochabamba, Bolivia, para la creación de un Tribunal Internacional de Justicia Climática para juzgar casos en que se vulneren los derechos de los pueblos y la Madre Tierra. Un vez más el sesgo distorsionado de lo ideológico hecha por el suelo a un buen concepto.

La idea de un tribunal ambiental internacional con fines serios, ya la tenemos en la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Ambiente y Desarrollo de Río de Janeiro en el año 1992, durante la cual se presentó un proyecto de estatuto para la creación de una agencia ambiental internacional y un tribunal ambiental internacional. Más cercano en el tiempo encontramos la propuesta de la británica ICE Coalition (International Court for the Environment) para la conformación de un tribunal ambiental dentro de la CIJ. Ambas ideas se sustentan sobre serios conceptos y principios verdaderos, pero pretender que de la noche a la mañana la comunidad internacional acepte someter sus controversias específicamente ambientales ante un tribunal supranacional, parece ser demasiado ambicioso. Dicha ambición, hasta el momento es lo que ha impedido la creación de este cuerpo para el juzgamiento de diferendos ambientales.

El principio de progresividad y los tribunales ambientales comunitarios

Dentro de los principios rectores que nutren al derecho ambiental tenemos el de progresividad. Dicho principio, en pocas palabras, significa que todo lo que deba hacerse en materia ambiental, debe serlo en forma gradual, escalonada, para que de ese modo se puedan alcanzar los objetivos fijados. Adaptando este principio a la necesidad de contar con tribunales ambientales internacionales, se puede decir que una primera etapa para la formación de los mismos, debería ser en los ámbitos de las comunidades de países, como por ejemplo los que conforman el MERCOSUR o la Unión Europea. De este modo habría etapas embrionarias en las cuales se vayan desarrollando estos tribunales entre estados con similares características, para en el futuro, en base a la experiencia ganada, poder conformar uno de escalas planetarias.

Pilares de los tribunales ambientales comunitarios

Una vez tomada la decisión dentro de una determinada comunidad de estados de crear un tribunal ambiental, serán varias las consideraciones a tener cuenta al momento de establecer las bases sobre las que se sustentará.

  • El primer factor a tener en cuenta es qué derecho habría de aplicar. En este caso serían las normas ambientales que surjan del mismo ordenamiento comunitario. También serían de aplicación los tratados celebrados entre los estados parte, los principios del derecho ambiental y la aplicación analógica del derecho ambiental interno de los estados parte y el de otros derechos comunitarios con contenido ambiental.
  • En cuanto a la jurisdicción territorial de un tribunal ambiental comunitario, estaría limitada al territorio abarcado por cada comunidad.
  • Respecto de la competencia, debería extenderse a todas las situaciones en las que desde el territorio de un estado miembro se ponga en riesgo o se dañe al ambiente de otro u otros estados miembros. Llegado el caso hasta se le podrían dar funciones consultivas a pedido de parte.
  • La legitimación activa y pasiva, debería estar limitada solo a los estados miembros, quedando vedado el acceso directo de ONG´s, personas físicas, personas ideales, estados no miembros, etc.
  • El tribunal ambiental comunitario debería estar conformado por juristas expertos en cuestiones ambientales y acceder al cargo por la vía del concurso.
  • El derecho formal a ser aplicado por el tribunal ambiental comunitario y sus normas de funcionamiento interno, deberían ser definidos de la manera en que lo indique el tratado multilateral que le de origen.
  • El financiamiento debería correr por parte de los estados miembros, por las costas de los procesos, donaciones, etc.
  • El cumplimiento de las sentencias que dicte el tribunal ambiental comunitario, debería contar con el respaldo de la comunidad de estados funcionando como órgano ejecutivo.

Conclusión

Resulta apropiada la creación tribunales ambientales comunitarios en primer lugar por la importancia de la materia propia de su conocimiento, el ambiente. En segundo lugar porque esta problemática no admite siquiera la demora que podría representar el dudar sobre quién resulta competente para el juzgamiento de cuestiones ambientales que involucren a más de un Estado dentro del marco comunitario. La problemática ambiental en nuestro planeta, dada la variedad de ecosistemas, la riqueza de sus recursos naturales y su biodiversidad y la finitud y la fragilidad de los mismos, requieren de la especialidad en la materia, de una visión holística y de la celeridad en la solución de los conflictos, incluso potenciales que pudieren poner en riesgo a los recursos naturales y el ambiente en el que se encuentren.

En base a la experiencia ganada por cada grupo comunitario, otros grupos comunitarios podrían enriquecerse, y de ese modo estar más cerca de la posibilidad de conformar uno para todas las naciones de la Tierra.

Volver

NG NG  
 

Nuevas Generaciones | Beruti 2480 (C1117AAD) - Ciudad Autónoma de Buenos Aires (Argentina) - Tel: (54) (11) 4822-7721

Seguinos Facebook Seguinos Twitter