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Opinión

Kirchner – Kirchner: Diez años de política exterior, 2003-2013

Por Mariano Agustín Caucino

Publicado en “Reflexiones Políticas III”. Diciembre de 2013

Aún con la precariedad que supone analizar un proceso político que aún no ha concluido, al haberse cumplido diez años desde el 25 de mayo de 2003, es posible precisar un esbozo de la política exterior de las administraciones de Néstor y Cristina Kirchner.

Normalmente, los gobiernos de raíz popular realizan una parábola casi inexorable que se manifiesta con nitidez en el campo económico y en el terreno internacional: comienzan con una etapa que suele ser tildada por la crítica como “populista”, seguida por dificultades que provocan un giro “realista” y terminan con un retorno al llamado populismo tardío. Este es el caso, por cierto, de Perón, Frondizi y Alfonsín, por citar tres ejemplos de importancia. El kirchnerismo es, en esto como en tantas cosas, una excepción. A poco de andar, Rosendo Fraga señaló, con simpleza pero acierto, que la política internacional del kirchnerismo ubicaría a la Argentina “a la izquierda de Lula y a la derecha de Chávez”. Sin embargo, un análisis histórico, recorriendo hechos y realidades, permite vislumbrar que los gobiernos de Néstor y Cristina Kirchner siempre mantuvieron una constante: cada etapa sucesiva marcó un avance “populista” respecto a la anterior. En materia económica y de política exterior, la tendencia kirchnerista siempre se desplegó en la práctica en la “profundización” del modelo nacional y popular iniciado el 25 de mayo de 2003(1) .

Veamos. Entre 2003 y 2005, tras haber llegado al poder en circunstancias absolutamente excepcionales e irrepetibles, con tan solo el 22% de los votos, el presidente Kirchner se entregó a su estrategia de “construir poder político”, iniciativa que fue apoyada y estimulada -quizás excesivamente- por una sociedad y una dirigencia que anhelaba un gobierno fuerte después de la crisis de gobernabilidad desatada durante el mandato de la Alianza (1999-2001). La táctica kirchnerista de acumulación de poder resultó, por lo tanto, estimulada por los factores de decisión de la vida argentina y contó con gran acompañamiento popular. Esto es, apoderarse de estructuras del poder formal y real para imponer su férreo control político. En el Congreso, se dedicó a “cooptar” legisladores, por buenas y malas artes. Lo mismo puede decirse de gobernadores e intendentes, sujetos al poder central por un menguante federalismo. Hoy, aproximadamente el 75% de los recursos fiscales existentes en la Argentina son manejados por el gobierno federal. Solamente el 25% es girado de manera automática por el sistema de coparticipación. Hasta 2001/2002 las cifras eran aproximadamente del 50 y 50% respectivamente(2) .

En esta misma línea, en esta etapa, no dudó en embestir contra la Corte Suprema, removiendo la mayoría de sus miembros mediante un cuestionable juicio político(3) . Sin embargo, durante este período, el kirchnerismo realizará una política exterior que bien puede ubicarse dentro de la citada frase de Fraga: ni tan populista como Venezuela ni tan ortodoxa -en el sentido de la adhesión a las grandes tendencias internacionales de la época- como Brasil. Soportaba el presidente, entonces, la presencia de dos ministros con cierta dosis de personalidad y autoridad individual en ministerios clave: Economía y Cancillería.

Pero en noviembre de 2005, al realizarse en Mar del Plata la cumbre de presidentes americanos, el gobierno kirchnerista realizó una de esas acciones que, tarde o temprano, costará mucho a la reputación del país: la propia administración financió y aportó hombres y logística a la “contracumbre” montada a pocas cuadras del encuentro de jefes de estado con el objeto de agredir al presidente de los Estados Unidos. Casi en simultáneo, Kirchner se dio el gusto de despedir algunos colaboradores y armó un gabinete de nulidades en el que “el ministro de Economía seré yo mismo”. En las elecciones de medio término, en octubre de 2005, al conseguir imponer ampliamente a su esposa Cristina Fernández de Kirchner como senadora por Buenos Aires, logró derrotar al duhaldismo y convertirse en el líder indiscutido del justicialismo gobernante. Sobran ejemplos en la historia respecto a los errores que suelen cometer grandes líderes después de grandes triunfos militares o electorales. Asimismo, a fines de 2005, el presidente Kirchner canceló la deuda que la Argentina mantenía con el FMI por un total de unos diez mil millones de dólares.

El proceso de radicalización -tanto interno como externo- se acelerará a partir de 2007/8 y en especial, en estos últimos años de “cristinismo”.
Hagamos un repaso entonces del mapa de relaciones con el mundo en los años de los gobiernos Kirchner-Kirchner.

Comencemos por los vecinos. Existen pocos países en el mundo con sociedades tan parecidas, tan hermanadas y tan vinculadas como Argentina y Uruguay. Sin embargo, el absurdo conflicto ambiental por la instalación de plantas pasteras sobre el Río Uruguay (Botnia, 2005/6) provocó, ante la intransigencia kirchnerista, un serio conflicto diplomático entre ambas naciones. El presidente argentino no dudó en anteponer el reclamo -legítimo o no- de una pequeña población local ante los intereses nacionales de mantener una positiva relación histórica con el Uruguay. Hasta tal punto fue su tesitura que nombró al frente de la Secretaría de Medio Ambiente a una asambleísta que mantuvo cortado durante meses los pasos internacionales que conectan ambos países.

Es quizás en la relación con Chile donde se manifiesta con mayor intensidad una máxima del kirchnerismo: las necesidades de la política doméstica siempre prevalecen por sobre las de la política exterior. Nos une con Chile la que quizás es la tercera o cuarta frontera más extensa del mundo. Ya antes de llegar al gobierno nacional, el matrimonio Kirchner mantuvo una intransigente postura principista en la cuestión de arreglo de límites en los años 90, en especial en el caso de Laguna del Desierto (4). Temprano como en 2004, el kirchnerismo quedó envuelto en una polémica con Chile cuando el gobierno argentino decidió de manera unilateral incumplir los acuerdos de exportación de gas al vecino país. Los convenios de provisión energética, firmados en la década anterior fueron dejados de lado. Recientemente, el hostigamiento permanente sufrido por la empresa LAN en Aeroparque, impulsado por la ultrakirchnerista agrupación La Cámpora, nos brinda el más reciente ejemplo de la escasa importancia que el gobierno brinda a la política exterior. Hoy es evidente que el futuro del mundo se vincula decisivamente en esta etapa del desarrollo con el crecimiento extraordinario del Asia-Pacífico. La aparición de China como superpotencia, en estas últimas tres décadas, acompañada por numerosas y mega-pobladas naciones del sudeste asiático como Indonesia, Vietnam, Tailandia, Malasia, ofrece a la Argentina una oportunidad inmensa para desarrollar su enorme potencial productivo. Los especialistas sostienen, sin titubear, que se trata de una plataforma estructural de crecimiento semejante a la que benefició a la Argentina entre 1875 (aparición del frigorífico) y la primera guerra mundial, transformando un país nuevo e incipiente en una de las economías más pujantes de entonces. Las oportunidades que esperan a la Argentina en el siglo XXI tienen en el Pacífico su destino privilegiado. La potencialidad argentina, con su fabulosa capacidad productiva, junto con la extraordinaria ventana de cuatro o cinco mil kilómetros de litoral marítimo chileno de cara al Pacífico, son los elementos que -combinados de manera inteligente- permitirán a nuestros pueblos alcanzar el anhelado y demorado desarrollo. De allí que, la alianza con Chile, estructurada en torno al fomento de la confianza entre nuestros pueblos, gobiernos y dirigencia, debe estrecharse y realizarse sin más dilaciones en la infraestructura material (autopistas, trenes y túneles que nos unan), jurídica y política necesaria para tal fin(5) . Sin embargo, la administración kirchnerista ha encontrado, una y otra vez, motivos para enfrentarnos inútilmente con los chilenos.

Todos estos años hemos tenido problemas comerciales con Brasil. La diplomacia brasileña ha recurrido a la llamada “paciencia estratégica” para no caer en un conflicto serio con el gobierno kirchnerista. Sin embargo, resulta ya indisimulable el fastidio de las autoridades de comercio brasileñas por los incumplimientos permanentes de nuestro gobierno a las reglas del Mercosur. Todavía se recuerda en San Pablo, la excéntrica actitud del Secretario de Comercio argentino Guillermo Moreno cuando, en la sede de la FIESP declaró sin vueltas: “Bueno, todo lo que dijo el embajador está muy lindo pero acá nosotros venimos a vender, así que vayan sacando las chequeras a ver que nos compran”(6) . En marzo de este año, la empresa brasileña Vale, ordenó a sus contratistas “desmovilizar los campamentos” de la mina de potasio que construía en la provincia de Mendoza y que constituía el mayor emprendimiento en marcha en la Argentina. La decisión de retirarse del país significó el despido de unos seis mil empleados entre puestos de trabajo directos e indirectos. La corporación brasileña, cansada de formular reclamos y exigir soluciones al gobierno argentino por varios problemas, entre ellos, los permanentes aumentos de costos por la altísima inflación y atados al tipo de cambio paralelo al tiempo que los capitales ingresados a la Argentina eran convertidos por el Banco Central al tipo de cambio oficial, tornando anti-económica la inversión(7).

Respecto a Paraguay, la Argentina ha jugado el controvertido papel de colaborador en su exclusión del sistema regional, y la presidente argentina ha llegado a tildar de “golpe de estado” a la reciente remoción por vía de juicio político del presidente Lugo, mientras que nada ha dicho respecto a la irregular situación institucional de Venezuela de inicios de este año 2013. El presidente Nicolás Maduro, por su parte, en agosto de este año ha formalizado el abandono de su país del sistema interamericano de protección de derechos humanos (CIDH).

Con México, el gobierno kirchnerista logró casi anular la que fue una relación tradicional de la Argentina y olvidó los lazos de solidaridad históricos que unieron desde tiempos tempranos a ambos países. Los Kirchner vieron con malos ojos a dos presidentes liberales como Fox y Calderón. El conflicto por el régimen de comercio automotriz terminó de envenenar las relaciones argentino-aztecas recientemente. Con Perú hemos mantenido una relación casi inexistente, también debido a la antipatía que el matrimonio presidencial argentino ha tenido por casi todos los presidentes peruanos recientes.

Ya comenzada la presidencia de Néstor Kirchner, el vuelco hacia el bloque bolivariano (Venezuela, Bolivia, Ecuador y Nicaragua) se convirtió en una nota indisimulable, pero se profundizó y aceleró con notoriedad a partir de 2007/8. Podría decirse que, así como el kirchnerismo se radicalizó hacia adentro después de la crisis del campo (2008) y comenzó la etapa de construcción del "relato" interno mediante la aceleración de una política cultural pretendidamente progresista y avasallante, en materia de política exterior dicho accionar tuvo un correlato evidente.
La relación del kirchnerismo con el régimen bolivariano del comandante Hugo Chávez Frías (1999-2013) es, sin duda, la relación “especial” más trascendente desde 2003. Se trata evidentemente de un vínculo político, ideológico, comercial, económico y personal cuyo análisis excede largamente las posibilidades de ser alcanzado en estas breves líneas. Sí diremos que la relación con la Venezuela de Chávez ha impregnado el curso de la política exterior iniciada el 25 de mayo de 2003 y profundizada en especial desde 2007 en adelante.

Es con respecto a la relación con los Estados Unidos donde se manifiesta más cabalmente una segunda máxima de la política exterior de esta administración: con Néstor y Cristina siempre se profundiza “el modelo”, nunca se retrocede. Cristina Kirchner ha logrado el récord de convertirse en el único presidente constitucional electo desde 1983 que no fue recibido en visita de Estado en la Casa Blanca. En efecto, el último mandatario argentino que ingresó en el Salón Oval fue su marido, el 23 de julio de 2003. Para tener una idea de la significación de tal nivel de aislamiento, conviene recordar que hasta el general Videla fue recibido por Jimmy Carter en 1977. La relación con los Estados Unidos terminará de envenenarse con la infantil actitud del canciller argentino al decomisar material militar traído en un avión de la fuerza aérea norteamericana para ejercicios conjuntos y con el inexplicable acuerdo con Irán.

Con las naciones europeas, el kirchnerismo, jugó desde un inicio un rol de confrontación ante dos realidades: la situación de las empresas de servicios públicos privatizadas en los años 90 y el asunto de los bonos de la deuda pública argentina en default. La confiscación de acciones de Repsol en la empresa petrolera YPF en 2011 terminó de contaminar las relaciones con Madrid, pero, ya en 2003, en España, Kirchner desplegó su impronta confrontativa al cuestionar a las empresas privatizadas. Fue en su primera visita a Madrid, semanas después de haber asumido, cuando el presidente argentino “puso a parir a todos”, según la gráfica expresión de José María Cuevas (titular de la Confederación de Organizaciones Empresariales -CEOE-), donde compartió un desayuno de trabajo con las principales empresas españolas con negocios en el país austral, entre ellas Telefónica, Repsol-YPF, Aerolíneas Argentinas y BBVA. Ante el pedido de los españoles de actualizar las tarifas de los servicios públicos, congeladas en enero de 2002 tras la fuerte devaluación del peso, para mantener la calidad de los servicios y relanzar el proceso inversor, el presidente les preguntó a los empresarios españoles “si acaso habían ido a la Argentina durante la década de los ‘90 a hacer beneficencia”(8) .Conflictos similares se manifestaron más tarde con Francia, cuando, en marzo de 2006, la cancelación de la concesión de la empresa Aguas Argentinas controlada por el Grupo Suez malquistó el vínculo con ese país. Las relaciones con Alemania e Italia, a su vez, se vieron sacudidas por la negativa del gobierno argentino a cumplir en su totalidad las obligaciones derivadas del pago de bonos de la deuda en default. Con Gran Bretaña, la Argentina ha optado, evidentemente, por profundizar la confrontación. Solo así se explica el envío de una combativa embajadora a Londres, capital con la que nuestro país mantiene el delicado conflicto derivado de nuestro permanente e inclaudicable reclamo por las Islas Malvinas y que llegó al triste extremo de haber causado la guerra de 1982.

Con los países asiáticos, la administración kirchnerista ha mantenido una discreta relación, sin aprovechar en toda su potencialidad el extraordinario mundo de oportunidades que el desarrollo de esa zona del mundo ha experimentado en las últimas tres o cuatro décadas. La falta de una estrategia inteligente y consecuente de aproximación al Asia-Pacífico ha permanecido inalterable desde 2003 y, salvo la fantasiosa declaración del presidente Kirchner de que traería de su viaje a Pekín a mediados de 2004 inversiones por 20 mil millones de dólares, no se ha avanzado en la materia ni se ha profundizado el especial vínculo que dicha nación -hoy la segunda potencia mundial- amerita. Las crecientes dificultades comerciales, a su vez, magnificadas por las continuas arbitrariedades cometidas por el accionar de la Secretaría de Comercio en los últimos años, han complicado el panorama. La presidenta Cristina Kirchner ha dado impulso a misiones comerciales a diversos países asiáticos, pero ese encomiable esfuerzo(9) no alcanza a compensar la dificultad que surge por la falta de reglas de juego estables en materia de comercio, derivada de los desatinos y la discrecionalidad de la política del poderoso secretario Moreno. Asimismo, la falta de una estrategia de complementación inteligente con Chile, como hemos señalado anteriormente, impide aquel sueño de la Argentina bioceánica que permitiría la eficiente salida al Pacífico que nuestras exportaciones requieren(10) .

 

Derechos Humanos

La cuestión de los derechos humanos se vincula especialmente a la política internacional de la Argentina. Pese a la retórica y la promocionada gestión de revisión permanente de lo actuado por la última dictadura militar (1976-83), en el plano internacional, la política kirchnerista se ha movido con un verdadero “doble estándar” en la materia: así como mantuvo un firme discurso de defensa de los derechos humanos en los foros internacionales (11), ha estrechado activamente lazos de amistad con regímenes autoritarios y hasta totalitarios en diversas partes del globo. Entre los primeros, resulta incontrastable la remisión una vez más al régimen chavista, un gobierno que ha cercenado objetivamente las libertades políticas e individuales del pueblo venezolano desde su llegada al poder. Pero también el kirchnerismo, en especial en la etapa cristinista, ha tendido la mano a oprobiosos gobernantes totalitarios como los hermanos Castro de Cuba o el coronel Kadaffy de Libia, a quien Cristina Kirchner visitó en noviembre de 2009 (12). Tiempo antes, en febrero de 2008, la presidenta había recibido al dictador de Guinea Ecuatorial, Teodoro Obiang Nguema Mbasango, aunque se preocupó por recordarle la "preocupación" de la Argentina por la vigencia de los derechos humanos, ante la polémica que dicha visita despertó en Buenos Aires. En julio de 2010, el presidente sirio Bashar al Assad llegó a Buenos Aires como último punto de una gira por la región que incluyó a Venezuela, Cuba y Brasil. En el encuentro en la Casa Rosada con Cristina Kirchner, firmaron acuerdos de cooperación bilateral en áreas como transporte, información y cultura y la presidente argentina destacó que “Argentina tiene que agradecer a Siria lo que fue una permanente defensa y apoyo por las Malvinas, del mismo modo que apoyamos la restitución de las alturas del Golán a Siria”, territorio conquistado por Israel desde 1967. Al Assad expresó su desconfianza frente a la posibilidad de pacificar Medio Oriente, y culpó tácitamente a Israel. “Siria trabaja para la paz en Medio Oriente. Pero no vemos que la paz vaya a ser algo rápido porque hay agresiones a la paz como la invasión al Líbano, la invasión a Gaza y el bloqueo sobre Gaza”, enumeró. Cristina Kirchner también respaldó “el derecho al pueblo palestino a constituirse como Estado en su territorio y el derecho de Israel a vivir dentro de las fronteras reconocidas internacionalmente”. La Presidenta hizo alusión a los países que tienen un sillón en el Consejo de Seguridad que creen que “pueden violar y hacer caso omiso a las resoluciones de Naciones Unidas” (13).
Pero es, sin duda, el caso cubano el más emblemático ejemplo que desnuda las profundas contradicciones de la política kirchnerista. Hay que retrotraerse, entonces, a abril de 2003 cuando el gobierno del presidente Duhalde debió modificar el voto en el comité de Derechos Humanos en Ginebra por las necesidades internas. Como se sabe, la Argentina mantenía el voto de condena a la dictadura castrista que somete a la isla a una férrea tiranía desde 1959.A mediados de abril de 2003, escasos días antes de las elecciones presidenciales que consagraron a Néstor Kirchner, su entonces promotor, el presidente saliente Eduardo Duhalde, anunció que su gobierno se abstendría de votar en Naciones Unidas una condena a Cuba por la sistemática violación de los derechos humanos y calificó al régimen castrista como “un pequeño país bloqueado”. Justificó la decisión en la “posición conjunta” que decidió asumir con Brasil y en el rechazo al ataque de los Estados Unidos y Gran Bretaña en marcha en Irak. Si bien aclaró que la determinación no fue consultada con Kirchner, dijo que “la mayoría de los candidatos” estarán de acuerdo. Pocas semanas antes, tres disidentes cubanos fueron fusilados. El cambio del voto a favor de Cuba resultó inseparable de la postura del entonces candidato oficialista: Néstor Kirchner(14) . Semanas más tarde, Fidel Castro realizó una promocionada visita a Buenos Aires, en ocasión de la asunción del santacruceño, y habló durante horas en un acto en las escalinatas de la Facultad de Derecho de la UBA, cuyas autoridades le tributaron homenaje (15).

 

Radicalización y giro externo: el acuerdo con Irán

En enero de 2013, el gobierno kirchnerista anunció la firma de un acuerdo de entendimiento con la República Islámica de Irán para “facilitar” la investigación del atentado a la AMIA de 1994. La decisión despertó fuertes críticas de la oposición y, en especial, en la colectividad judía. Un informe de la consultora Poliarquía sostuvo que el 81% de los judíos rechazan el acuerdo con Irán, un país cuyo gobierno niega la existencia del Holocausto. El giro del gobierno en la materia es llamativo y el canciller Timerman debió comparecer ante una comisión del Congreso para brindar explicaciones. En septiembre de 2007, en su última presentación ante la ONU, Néstor Kirchner criticó fuertemente al régimen iraní.
En el Senado, el acuerdo es aprobado por 39 votos. Hay 31 votos negativos y dos ausentes, entre ellos, el del ex presidente Menem. En Diputados, el gobierno obtiene 131 votos favorables y 113 votos en contra. Para alcanzar el quórum, el oficialismo recurre a dos diputados con licencia, a los que se les hace reasumir sus bancas por sólo un día. Se trata de la tucumana Beatriz Mirkin y el chubutense Luis Eliceche. (La Nación, 28 de febrero de 2013). Por su parte, el Ministro de Esclarecimiento y Diáspora de Israel, Yuli Edelshtein, objetó el memorándum que se firmó con Ahmadinejad.: “El acuerdo de la Argentina con Irán es como aliarse con el diablo” (La Nación, 25 de febrero de 2013)16 .
El pacto con Irán parece ubicar a la Argentina en la categoría de naciones “paria”, condenadas al creciente aislamiento internacional y al peligro de quedar marginados de las grandes oportunidades que la hora ofrece. La militancia en el grupo de países sindicados como francos adversarios de las actuales corrientes centrales del mundo desarrollado (Venezuela, Cuba, y ahora, Irán) nos recuerda a la activa militancia de la Argentina en el movimiento No Alineados (NOAL), club tercermundista al que pertenecimos entre 1973 y 1991(17) . A pesar de la evidencia, ¿estamos volviendo al club tercermundista? La adscripción argentina a esta suerte de nuevo movimiento de países no alineados, para colmo ingresando de la mano de un acuerdo con la nación más cuestionada del mundo, no puede suponer nada positivo para la Argentina. Es de imaginar el impacto que tendrá semejante decisión en las, ya de por sí, escasísimas inversiones extranjeras en nuestro país. Hoy como ayer, equivocar el alineamiento internacional de la Argentina, traerá más sinsabores a sus habitantes. Menos inversiones, menos trabajo y menos riqueza. También supondrá un deterioro en el reclamo argentino por la soberanía de las islas Malvinas al colocar al país del lado de los enemigos del mundo moderno.
Es evidente que, de cara al futuro, enfrentamos desafíos de importancia en materia de política exterior. La sucesión de conflictos heredados, generados o potenciados por esta administración desde 2003 a la fecha, requieren una activa acción de corrección y superación. El país se ha visto enfrentado a casi todos los países de la región y ha malquistado su relación con las potencias centrales, al tiempo que ha descuidado el vínculo con el Asia-Pacífico, en especial China e India, que es el segmento de mayor dinamismo económico, cultural y comercial del mundo que nos toca vivir. La Argentina demanda, evidentemente, una vuelta al mundo, un proceso de globalización inteligente de nuestra potencialidad productiva y una activa estrategia de inserción internacional en un escenario sumamente propicio para los países en desarrollo. Construir esa agenda y ponerla en marcha es el rol de las nuevas generaciones.


1 . Con pristina claridad lo dijo el entonces viceministro de Economía y hoy diputado nacional Roberto Feletti, cuando afirmó que “hay que profundizar el populismo”y que había que "apropiarse de factores de renta importantes". Ver: Debate, mayo de 2011.

2 . El aumento dramático de la masa de recursos que maneja la Nación se debe, sintéticamente, a la existencia de importantes gravámenes e impuestos que no integran la masa coparticipable. Entre ellos, los derechos de exportación (retenciones) y el llamado "impuesto al cheque".

3 . Gustaran o no los integrantes del tribunal existente hasta 2003, es evidente que su remoción se debió a factores políticos y que todo el proceso estuvo impregnado por la vocación kirchnerista de lograr una mayoría propia. Si bien el tema escapa a este análisis, no puede dejar de señalarse que algunos miembros de la Corte fueron destituidos por el contenido de sus sentencias, sentando un vicioso precedente en extremo peligroso.

4 . Todavía se recuerda el programa televisivo de Mariano Grondona realizado desde el lugar en el que la entonces senadora nacional por Santa Cruz, Cristina F. de Kirchner mantuvo una posición de boicot al acuerdo limítrofe alcanzado por los gobiernos argentino y chileno como medio para terminar de cerrar todos los conflictos pendientes entre ambos países.

5. La importancia de la relación con Chile, de veras estratégica, fue advertida en toda su dimensión por los grandes estadistas de nuestra historia. No por casualidad, los dos más grandes presidentes en el sentido del entendimiento de la idea del Estado Nacional, Roca y Perón, cada uno en su tiempo, comprendieron su carácter decisivo.

6 . Misión comercial a San Pablo, año 2012. El embajador argentino en Brasil es Luis María Kreckler, considerado un eficiente funcionario.

7 . El diario O'Globo dedicó el día 12 de marzo de 2013 un fuerte editorial contra el gobierno kirchnerista, al considerar que en la Argentina hay un "clima antinegocios", que se descuidó la relación con Brasilia y que hay una "cultura política de presión" sobre algunas empresas, además de los medios y la justicia.

8 . El Mundo, Madrid, 18 de julio de 2003.

9 . La propia presidente ha encabezado alguna de esas misiones, por caso, a la India (2009), China (2010) y Vietnam (2012). El secretario de Comercio, Guillermo Moreno, por su parte, ha organizado una suerte de promoción "paralela" y ha encabezado pintorescas excursiones comerciales a originales destinos. La gira a Angola, realizada a principios de 2012, quedará para siempre como anécdota de la política exterior kirchnerista. Al saludar al dictador Santos, quien ejerce el poder desde 1979, Moreno lo homenajeó: "este si que es un verdadero compañero peronista".

10 . La República Popular China alcanzó la categoría de segunda superpotencia económica mundial en el año 2010 cuando superó a Japón en el tamaño de su PBI. Es el resultado de más de treinta años de apertura económica por parte de la nación más poblada de la tierra a partir de las reformas estructurales encaradas por DengXiao Ping en 1978 y la incorporación de China a la economía capitalista mundial.
Por su parte, el actual contexto económico mundial favorece ampliamente a los países emergentes, entre ellos, la Argentina. Un informe del Banco Ciudad de mayo de 2011 revela que: "Los términos del intercambio alcanzaron un nuevo récord histórico a comienzos del año 2011. Según datos divulgados esta semana por el INDEC, en el primer trimestre los precios de exportación crecieron un 17,6% interanual, prácticamente duplicando el ritmo de aumento de los precios de los productos importados (9,4%). Como resultado, los términos del intercambio (los cuales miden la relación entre los precios de exportación e importación) verificaron un alza de 7,4% a/a y quebraron los picos verificados en otros momentos de “oro” para los precios agrícolas, tales como los alcanzados a comienzos del siglo XX y en 1948 y 1973, durante la primera y tercera presidencia de Juan Domingo Perón. Para tener una idea de magnitudes, con el actual ciclo alcista de los commodities, los términos del intercambio mantuvieron desde el año 2002 un persistente aumento que los sitúa hoy no sólo 53% por encima de la década del noventa (durante la Convertibilidad), sino 27% arriba del promedio de la propia década de los 2000. En este sentido, desde el año 2002 los precios de exportación acumulan un crecimiento de 95% en dólares, mientras que los precios de importación hicieron lo propio en un 33%."

11 . En su primera presentación ante la Asamblea de las Naciones Unidas en septiembre de 2003, Kirchner sostuvo que "somos los hijos de las Madres de Plaza de Mayo".

12 . Entre el 17 y el 22 de noviembre de 2009, la presidente Cristina Kirchner realizó una gira por el norte de Africa: visita Argelia, Túnez, Libia y Egipto. En Trípoli se reunió con su par libio, MuamarKadafy. La reunión provocó críticas en la prensa argentina. A comienzos de 2011 realizó una nueva gira por la zona: visitó Qatar, Egipto y Turquía. Semanas después comenzaron las revueltas populares que dieron inicio a la llamada "Primavera Arabe". Cristina Kirchner debe ser una de los últimos jefes de estado en haber realizado una visita oficial a El Cairo antes de la caída del presidente Hosni Mubarak.

13 . Página/12, 3 de julio de 2013.

14 . Ver: Infobae, 15 de abril de 2003.

15. El tirano cubano es distinguido como "emblema de la libertad". El decano de la Facultad de Derecho era entonces Atilio Alterini. Lo fue entre 2002 y 2010. Intentó ser candidato a Rector de la UBA en 2008 pero tuvo que retirar su postulación cuando se lo acusó de haber sido juez durante el gobierno militar. Hasta ese momento, Fidel Castro llevaba 44 años al frente de la isla.

16 . Tituló The Economist: "Argentine-Iranian relations, A pact with the devil?" (Jan, 29 2013)
El 12 de febrero de 2013, Irán negó que su ministro de Defensa, Ahmad Vahidi, uno de los acusados por el atentado a la AMIA, vaya a presentarse en la ronda de indagatorias que realizaría la Argentina en Teherán. "El tema de la indagatoria de un responsable iraní es totalmente falso, parece que los que se inquietan por este acuerdo (con Argentina) difunden este tipo de informaciones", declaró el portavoz del ministerio iraní de Relaciones Exteriores, RaminMehmanparast, informó AFP. A mediados de marzo, el gobierno difundirá una carta, dirigida al "estimado ministro H. Timerman", de la Secretaría General de Interpol donde afirma que su oficina de Asuntos Jurídicos "manifiesta que dicho acuerdo [el firmado con Irán] no implica ningún tipo de cambio en el estatus de las notificaciones rojas publicadas en relación con los crímenes investigados en la causa AMIA". "En ese sentido -sigue-, la oficina de Asuntos Jurídicos considera que el referido acuerdo es un desarrollo positivo en el esclarecimiento de la causa." Por último, Interpol informa que queda a "entera disposición" del canciller "para prestar colaboración en el marco de la referida causa". Firma la carta el consejero jurídico JoëlSollier. La Nación, 16 de marzo de 2013.
En agosto de 2006, el gobierno norteamericano a cargo de George Bush había declarado que "el mundo se enfrenta ahora a una grave amenaza por parte del régimen radical de Irán" en respuesta a la negativa de ese país de suspender su programa nuclear, tal como le exigiera una resolución dada por los miembros con derecho a veto del Consejo de Seguridad de la ONU (EEUU, China, Rusia, Gran Bretaña y Francia) más Alemania. Ya en 2006 se estimaba que la república islámica conseguiría completar su programa de enriquecimiento de uranio tendiente a alcanzar la bomba nuclear para dentro de un plazo de entre 5 y 8 años. Ver: The Washington Times, 31 de agosto de 2006.

17. Vale recordar los orígenes, el desarrollo y los resultados de esa adscripción a NOAL: en septiembre de 1973 (presidencia interina de Raúl Lastiri) el canciller Alberto Vignes formaliza la incorporación de la Argentina al movimiento No Alineados, formado en 1961, básicamente, por la acción de líderes como Nasser, Nehru y Tito. La moda de la época: la izquierda, el tercerismo y el peruanismo del régimen de Velazco Alvarado. Postales del pasado. Durante el Proceso, la Argentina siguió participando -con mayor o menor intensidad- en NOAL. Pese al discurso pro-occidental y la adhesión declamativa a los valores "occidentales y cristianos", el gobierno militar no se retiró de No Alineados. En junio de 1982, semanas antes de la rendición de las tropas argentinas en el conflicto del Atlántico Sur, el canciller Nicanor Costa Méndez se abrazó con el comandante Fidel Castro, anfitrión de la cumbre de NOAL en La Habana. Costa Méndez era, hasta entonces, un firme defensor del alineamiento argentino en el bloque occidental. Su visita a La Habana coronó años de improvisación, contradicciones y papelones de la diplomacia procesista. Durante el gobierno radical, la Cancillería encabezada por Dante Caputo mantuvo la presencia argentina en el Movimiento e insistió en la iniciativa de formar un club de deudores, que -buena o mala conceptualmente- estaba condenada al fracaso de antemano. Así, el propio presidente Alfonsín asistió a la cumbre de Harare (Zimbawe) en septiembre de 1986. En efecto, la última participación argentina en NOAL tuvo lugar en septiembre de 1989 cuando el presidente Menem y el canciller Cavallo concurrieron a Belgrado para la cumbre del bloque. Fue allí donde el entonces presidente anunció que se ofrecía para mediar en el conflicto árabe-israelí. Ocurrieron entonces eventos de magnitud histórica: la caída del muro de Berlín, el derrumbe del socialismo real en Europa y la disolución de la Unión Soviética. En 1991, consciente de la inutilidad de seguir participando en un foro tercermundista, el gobierno de entonces decretó el abandono argentino de NOAL. La decisión, no exenta de polémica, fue el resultado de haber arribado a la conclusión de que de la participación argentina en NOAL fueron, tal como era previsible, perdidosas y contraproducentes para el país.

 

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