Fundación Nuevas Generaciones Club de Ex Becarios Argentinos
 
 
 
 
Opinión

Congreso y producción agroindustrial: La hora de los consensos

Por Christian Gribaudo

Publicado en “Reflexiones Políticas III”. Diciembre de 2013

Las ventajas

Vivimos en un mundo que demanda alimentos, proteínas y energías renovables. Argentina es un país productor de alimentos y, como tal, encuentra una oportunidad única para el desarrollo de su producción agroindustrial, generando más y mejor empleo y oportunidades de progreso para sus ciudadanos. La agroindustria representa el 18% del PBI, emplea el 36% de la mano de obra y representa el 57% de las exportaciones totales, aportando el 45% de la recaudación fiscal. Anualmente invierte 236 mil millones de pesos a en ganadería, lechería, agricultura y demás economías regionales. Genera, a su vez, 6 millones de fletes cortos y largos; y anualmente aporta en concepto de retenciones U$10 mil millones.

Los problemas

Sin embargo, para mirar el futuro debemos asumir y encarar algunos problemas no resueltos, como los de la carne, la cual genera una pérdida de 10 millones de cabezas de stock de ganado. En los últimos años, se produjo el cierre de más de 125 frigoríficos con la subsiguiente pérdida de 12 mil puestos de trabajo.

El área sembrada de trigo, por otro lado, ha sido la más baja de los últimos 110 años, impidiendo una razonable rotación de la siembra, y perjudicando la sustentabilidad de los suelos.

El caso del trigo es, junto al de la carne, un claro ejemplo de la falta de políticas públicas para el crecimiento del sector. La resolución conjunta 26/2008 y 28/2008 fijó, desde el 23 de diciembre de 2008, una alícuota del 23% para el derecho de exportación aplicable a distintas variedades de trigo (1001.10.90 y 1001.90.90). Como resultado de la implementación de dicha medida, se ha observado que el área sembrada con trigo en la pasada campaña 2012-2013 verificó su nivel más bajo en más de cien años, con una caída respecto a la campaña previa del 31,7%, según datos oficiales (3.160.000 ha). En la campaña pasada (2012/13), la producción del cereal descendió también un 43,4% (8.200.000 Tn.), observándose faltantes de oferta que ocasionaron subas de precios en productos panificados en el mercado interno.

Argentina tiene un enorme potencial en la producción de este grano para abastecer no sólo al mercado local, sino también al mercado internacional, con materias primas y productos de mayor valor agregado que al mismo tiempo generarían un mayor ingreso de divisas.

En la última década ha crecido la concentración en la mayoría de los sectores. En lechería, el cierre de tambos da lugar a pocas usinas lácteas que monopolizan el sector y las economías regionales sufren la falta de competitividad. Además, el tipo de cambio y la inflación agravan la compleja situación del sector.

Reglas de juego, consenso y previsibilidad: el rol del Congreso que viene

Argentina tiene hoy un gran desafío: reducir sus barreras internas que le impiden crecer, desarrollarse y progresar. Debemos seguir trabajando en la mejora de nuestras ventajas competitivas y comparativas de la mano de la agroindustria, pero sobre todas las cosas, necesitamos políticas públicas de largo plazo que den previsibilidad y abarquen un verdadero país con inclusión y ascenso social. Para ello, el campo y la industria deben tener una miradaconjunta.

Hoy, la agroindustria se encuentra condicionada por distintas distorsiones y regulaciones que impiden el crecimiento de la producción como son las retenciones, los cupos, los ROES, la inflación, el retraso cambiario, el Impuesto a los débitos y créditos bancarios, la no devolución del IVA, la no aplicación de saldos impositivos, los mecanismos restrictivos de los registro de operadores, etcétera.

La tarea que debemos encarar desde el Congreso presupone políticas de consenso entre los distintos bloques, que constituyan el marco jurídico de la Argentina de los próximos diez o veinte años. Algunos de los siguientes puntos podrían servir de guía o base de apoyo para comenzar esta tarea.

  1. Hacer un reconocimiento expreso al sector de la producción por ser generador de riqueza y empleo.
  2. Consensuar reglas de juego claras que se preserven en el tiempo.
  3. Devolver al Congreso de la Nación el ejercicio del poder tributario del Estado.
  4. Reducir y eliminar gradualmente retenciones según sea el caso de la producción.
  5. Eliminar los ROES.
  6. Hacer cumplir la ley en las zonas declaradas de emergencia por inundación y sequía.
  7. Auditar y controlar las obras de infraestructura: rutas provinciales, caminos rurales, hidráulicas, energía, etcétera.
  8. Impulsar normas para el cuidado y la preservación del suelo.
  9. Promover reuniones de trabajo junto a legisladores de distintos bloques con una periodicidad programada con el Ministerio de Agricultura y Ganadería y las entidades representativas, para analizar la realidad nacional, regional y provincial.

La Provincia de Buenos Aires: el gigante dormido

La Provincia de Buenos Aires (PBA) es la provincia con mayor potencial de crecimiento agrícola.

Tiene el mercado de consumo interno más grande del país (GBA y CABA). Posee también los puertos de exportación más cercanos a la zona de producción triguera y de girasol (Quequén y Bahía Blanca).

Se distribuyen en distintos puntos de la PBA, diversas universidades públicas y privadas y centros de desarrollo de alto nivel especializados en producción y transformación de de commodities en alimentos y energía.

El diseño de una política de Estado para el sector agroindustrial debe contemplar la apertura del comercio interno y externo. Con políticas de Estado que alienten el desarrollo se podrían producir 4.500.000 toneladas de trigo (algo similar a lo producido en 1982, 1983 y 1996). En el mismo sentido, se puede aspirar a producir 2.000.000 hectáreas de maíz (hubo 1.500.000 ha. en 2010 y 2011). Esto permite mantener 5.000.000 ha. de soja y volver a tener 22.000.000 ha. de vacunos.

Como vemos, la PBA tiene la enorme oportunidad de ponerse de pie y acelerar la rueda del crecimiento y desarrollo productivo, con beneficios en cuanto a empleos, infraestructura, educación y condiciones de vida para los bonaerenses. Las ciudades y pueblos del interior bonaerense obtendrían un mejor futuro conservando identidades locales, evitando la fuga de jóvenes por falta de oportunidades, y haciendo resurgir los oficios como herramienta de empleo genuino, fomentando así el desarrollo de las Pymes. De esta manera aportaría al crecimiento de una Argentina productiva e inclusiva.

Volver

NG NG  
 

Nuevas Generaciones | Beruti 2480 (C1117AAD) - Ciudad Autónoma de Buenos Aires (Argentina) - Tel: (54) (11) 4822-7721

Seguinos Facebook Seguinos Twitter