Fundación Nuevas Generaciones Club de Ex Becarios Argentinos
 
 
 
 
Opinión

Hacia el desarrollo económico sostenible: confianza la palabra clave

Por Damián Specter

Publicado en “Reflexiones Políticas V”. Diciembre de 2015

La toma de decisiones económicas contempla cuestiones socio-culturales y psicológicas, dentro de las cuales la confianza tiene un papel preponderante. Ésta última puede ser definida desde varias ópticas; si la analizamos desde el punto de vista de las relaciones humanas, la confianza se convierte en una hipótesis que se realiza sobre la conducta futura del prójimo. En este sentido, ésta puede reforzarse o debilitarse de acuerdo a las acciones de terceros.

Entonces podemos pensar que la confianza supone una suspensión, al menos temporal, de la incertidumbre con respecto a las acciones de los demás. Cuando alguien confía en el otro cree, al menos de manera inconsciente, que puede predecir sus acciones y comportamientos.

Si trasladamos este concepto al mundo de los mercados, el flujo de las inversiones y el comportamiento de la macroeconomía en general, encontraremos que la comunidad inversora se moviliza, ya sea en avance o retroceso, en base a la confianza que tenga sobre las políticas y las acciones que lleven adelante tanto las regiones, como los países y las ciudades.

Por lo tanto, la confianza se transforma en la llave que abre la puerta de los inversores, cuando estos detectan oportunidades.

Por lo contrario, cuando no es viable predecir las acciones económicas y políticas que se toman y no existen reglas de juego claras, la confianza se debilita hasta desaparecer y junto a ella las inversiones.

Parte de esto, se puede observar en los resultados del Índice de Competitividad elaborado por el World Economic Forum (WEF), el cual contempla el elemento de confianza por parte del sector público y de las instituciones como UN factor determinante a la hora de invertir o el Índice de Confianza de Inversión Extranjera Directa de la consultora AT Kearney que calcula la probabilidad de inversión directa en un mercado en los tres años siguientes, basándose en las respuestas de ejecutivos de empresas que facturan más de 500 millones de dólares.

Esto muestra que sin confianza no hay inversiones de largo plazo y sin inversiones de largo plazo no será posible trabajar en búsqueda del desarrollo sostenible del territorio.

Cuando analizamos otros factores que influyen en el movimiento de los flujos de inversión global, no podemos dejar de lado a las regiones y las ciudades como los principales destinos de las inversiones. Tanto en el S17, el comienzo de la creación de los estados nacionales fue clave para el desarrollo de la economía mundial como en el S21 lo están siendo las ciudades.

Desde fines del siglo pasado éstas han comenzado a tener, cada vez más, un rol protagónico en el desarrollo de la economía global. Muestra de esto es que treinta ciudades del mundo reúnen el 50 % de  la inversión de la industria de la construcción a nivel mundial.

Esto viene de la mano con el fenómeno de la urbanización, teniendo en cuenta que América Latina y el Caribe (ALC) es la segunda región más urbanizada del planeta. Pues, según la CEPAL, hemos pasado de una tasa de urbanización del 64% en 1980 al 80% en 2015. Si continúa esta curva de crecimiento en toda la región, aproximadamente el 87% de su población estará viviendo en ciudades dentro de las próximas décadas.

Esta tendencia genera un desafío no sólo espacial, sino también presupuestario, ya que se agudizarán problemas relacionados con la vivienda, el transporte, el impacto ambiental, la seguridad, entre otros.

Es por esto que las ciudades podrán gozar de un desarrollo sustentable si son capaces de ofrecer servicios o producir bienes atractivos y competitivos en el contexto internacional. Necesitan descubrir sus singularidades, sus componentes de excelencia en el contexto en el que se desarrollan y definir un perfil inteligente de futuro.

Se trata de que cada ciudad pueda establecer objetivos muy específicos para dotarse de los factores críticos capaces de generar ventaja competitiva a las personas, empresas y actores que se desenvuelven en éstas.

En esta línea, los gobiernos locales y regionales deberán no sólo construir nuevamente los pilares de la confianza sino también contribuir de manera eficiente en la mejora de la competitividad creando estructuras urbanas, infraestructuras y equipamientos para las actividades que se pretende impulsar, programas de formación apropiados, órganos de promoción y apoyo a determinadas industrias, mejora de la calidad urbana y de la calidad de vida. Estará en juego, en definitiva, nuestra capacidad colectiva para reinventarnos, innovar y gobernar en un mundo cada vez más interconectado.

 

Volver

NG NG  
 

Nuevas Generaciones | Beruti 2480 (C1117AAD) - Ciudad Autónoma de Buenos Aires (Argentina) - Tel: (54) (11) 4822-7721

Seguinos Facebook Seguinos Twitter