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Opinión

El cambio necesita protagonistas

Por Dra. Mariella Franz

Publicado en “Reflexiones Políticas V”. Diciembre de 2015

Hace más de cinco años que vivo y trabajo en la República Argentina. Llegada con una fascinante y muy particular misión, la de ayudar al desarrollo, contribuyendo al estado de derecho y a la democracia en “la otra punta del globo” (mirada desde Europa sin más valoración), me quedé asombrada por la gentileza y los brazos abiertos con los cuales me recibían los mismos argentinos.

Un ciclo pasó desde este entonces. Se acaba después de 12 años el “Kirchnerismo”, una especie del tan significante “peronismo” , que nadie sabe explicar exhaustivamente y definitivamente. Pero de esto no se trata acá. A mi modo de entender, con una mirada europea y ciertamente “exterior”, empezaron a perderse gran parte de las conquistas de la década en un escenario cada vez más confuso y conflictivo. Daba pena ver la división y agresión creciente en la misma gente, la postura del “vamos por todo” defendida en una lógica de “enemigo-amigo”. Pareció que el esquema de pensamiento de muchos no superaba las categorías de “blanco y negro”. ¿Por qué se dejan hacer todo eso los mismos argentinos? ¿Por qué se dejan dividir? Me preguntaba varias veces.

Hoy parece que se acabó, o mejor dicho “que se estará acabando” tal cultura socio-política. Hoy estamos a fin de 2015 y se asombraron muchos en el mundo por los resultados revolucionarios en las últimas elecciones. La alianza “Cambiemos” vence al peronismo en su totalidad, y de repente y por gran sorpresa cambia el “mando político” de la izquierda populista a una coalición con varios colores políticos, cuyo gran protagonista es de centro-derecha, el partido PRO. De índole liberal-conservador representa el único partido relativamente nuevo y “moderno” en el sentido de las democracias del siglo 21, cuyas sociedades de hoy tienen muchas demandas (temas “molestos” como la transparencia y muchos más). La novedosa alianza “Cambiemos” se queda con la Nación y la Provincia de Buenos Aires, hasta la Capital Federal que sigue en manos “amarillas”.

Ahora bien, conviene felicitar al electorado que había pensado intensamente sobre su quehacer político, su responsabilidad de participar en las decisiones sobre su futuro, incluso habiendo ejercido el esfuerzo de cortar boletas en muchos casos. Una otra gran novedad en la política es la habilidad de colaborar y tejer puentes de facilitación. La política real en la provincia de Buenos Aires está por mostrar una gobernabilidad con apoyo del Peronismo Federal o Conservador, hoy - y en esta provincia – representado por el “Massismo”. Estos también son gestos y signos revolucionarios. Tal vez uno dice “no les queda otra”, pero sí, conviene apartarse un poco del día a día político y verlo en todo un proceso de una evolución política. Y no solamente ocurre esto a nivel provincial, sino también a nivel nacional, dónde se queda en sus funciones un “ministro K”, el menos politizado de todos, y a otros (supuestos) opositores políticos se les envía como embajadores al mundo para recuperar las buenas relaciones con la Argentina. Así también se desactiva muy inteligentemente al adversario político, en un sentido positivo: hay que participar y contribuir con responsabilidad.

No serán por nada fáciles estos años que quedan en adelante. Pero hay mucha oportunidad para ser creativos y avanzar en un plan de modernización del Estado, modernización de relación estado-ciudadano, de encontrar tal vez finalmente el “camino de oro” (después de un neoliberalismo peronista en los 90 y un socialismo peronista en la primera década de este siglo). Se habrá entendido eventualmente que no funciona ni lo uno ni lo otro para un país que sí tiene una brecha social importante entre “rico y pobre”, en la región más desigual del mundo.

Hasta el día de hoy nunca entendí por qué jamás se ha radicado por acá el modelo de la Economía Social de Mercado, en la cual sí está presente el Estado, pero en un rol mínimo y necesario para la justa distribución de los ingresos y riquezas del pueblo. Otro concepto que está dándose vuelta en la discusión con líderes es la Formación Dual Profesional. El “estudiar y practicar/trabajar al mismo tiempo” es un esfuerzo y un pacto estratégico real entre estado, sector privado y el mundo del trabajo.

Uno diría que la Argentina no es “Suiza” o “Alemania” o “Austria” (los tres pertenecen a la categoría europea “estados sociales”) y que los conceptos “germánicos” no funcionan por acá. Es cierto. Pero desde un muy humilde lugar proponemos estudiar, si se podrían aplicar algunos elementos para la planificación estratégica o un plan nacional de desarrollo. Lo mismo sucede con el federalismo, la descentralización y “el vivir” una verdadera cultura federal. El sistema federal constitucional argentino, una vez implementado y respectado en su totalidad, podría funcionar como un plan estratégico de desarrollo, a mi modo de ver. Basta con pensar en las economías regionales para darse cuenta de este detalle. Además, no conviene la comparación con países ajenos y muy diferentes como lo es Alemania, sino es suficiente darse la vuelta y mirar a los vecinos de la misma región. Allí la República Argentina perdió mucho protagonismo, y se trata de recuperarlo de aquí en adelante.

Ahora bien, “management sin política”, ¿es eso posible? ¿Qué pasó en el país vecino, la República de Chile, durante el gobierno del Ex-Presidente Sebastián Piñera (2010 a 2014)? Si hay una lección a aprender de este caso, puede ser la siguiente: Sin ser político “de sangre”, sin ideología ni doctrina, sin definir valores que sirven como ancla en los océanos turbulentos (y en un mundo globalizado hay cada vez más tormentas), no hay ningún proyecto sustentable en el futuro.

“Cambiemos” necesita protagonistas, cualquier cambio de verdad necesita protagonistas. Primero le toca al nuevo Presidente un trabajo clave de reunificación del pueblo argentino para superar la división, después habrá que definir el bien común, representativo para la gran mayoría de todos los argentinos. En un país con tanta diversidad, no será nunca fácil encontrar lo común. Esto sería sin duda un cambio profundo. Pero, ¿quién se ve más hábil frente a este cambio que el nuevo Presidente de todos los argentinos?

El cambio necesita protagonistas, también en las sociedades. No será suficiente esperar en su casa a que llegue el “gran cambio”, sino habrá que hacerse parte. Es una oportunidad única. ¡Qué lindo poder vivir algo de este tiempo protagónico en su país!


De punto de vista práctico: mejor que definirlo, habrá que vivir o ver lo que es el Peronismo, y es un fenómeno no solo político, sino también cultural hasta socio-psicológico, según lo que experimenté en cinco años.

 

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